martes, 17 de enero de 2012

Por los pelos

El Príncipe se encontraba ya a mitad de la escalada gracias a la espesa mata de pelo que Rapunzel le había lanzado desde lo alto del torreón.
Ella sonreía tranquila a pesar de que con la rutina del día a día había descuidado su higiene personal. Afortunada coincidencia que aquella misma mañana se obligase a asearse, cepillarse y depilarse.

4 comentarios:

Mar Horno dijo...

Hay coincidencias que nos salvan la vida. Otras veces nos pillas en bragas, y perdemos la oportunidad de nuestra vida, o no. ¿Qué pensará Rapunzel después de 10 años de matrimonio?. Un abrazo.

Luisa Hurtado González dijo...

Menos mal que se dio esa coincidencia, porque sino no veo cómo podría prosperar el cuento.

Rosa dijo...

¿Y él, se había aseado?...
Besos desde el aire

Alberto Proset (Ojodegato) dijo...

Él, probablemente llegase con los leotardos llenos de barro y rascamoños... y apestando a dragón, claro. Tal para cual, ya os decía.
Gracias por venir.