jueves, 12 de enero de 2012

Apetito sobrenatural


Dejó la oscura seguridad que durante el día le había ofrecido el sótano de aquel comercio y continuó con su caminata en dirección al centro.
Las calles, saturadas por el silencioso bullicio, pasaban frente a sus ojos una tras otra.
Al llegar a su destino, la plaza, completamente apagada bajo la luna, presentaba el mismo aspecto que el resto de la ciudad: desolada, sucia y descuidada de toda atención.
Un golpe en su hombro le arranco de sus pensamientos. Otro de esos seres, como los cientos con los que se había ido tropezando por el camino, había chocado torpemente contra ella, para después continuar con su errático trayecto sin reparar en su presencia. Ella miró a su alrededor consciente de la situación. La infección se extendió tan rápido entre la población, que ésta apenas tuvo tiempo de reaccionar, dejando tras de sí todos aquellos despojos andantes, secos; fríos como enormes frascos de comida caducada. Tras varias semanas recorriendo la provincia, no había detectado ni a un solo ser humano con vida en kilómetros a la redonda.
La vampira dio por finalizada la búsqueda. Desconsolada y hambrienta, se sentó en un banco cercano a contemplar el resurgir de un nuevo amanecer.


(microrrelato escrito para uno de los dibujos que Sara Lew ofrece cada lunes en su blog para que, quien lo desee, le saque una historia).
Gracias, Sara.

2 comentarios:

Sara Lew dijo...

Gracias a ti, Alberto, por regalarle tan buenas historias a mis dibujos. Un abrazo.

Luisa Hurtado González dijo...

Me gustó, creo que le encaja muy bien al dibujo. Al principio, me imaginé una ciudad del futuro, algo tipo ciencia ficción; pero que sea una vampira creo que le va bastante mejor, al micro y al dibujo.
Un beso, Luisa.