lunes, 12 de marzo de 2012

La custodia de Molly


Vuelvo a estar soltero, abrazando lo único bueno que dio como fruto nuestra relación.
Fuiste tú la que decidió partirme el corazón, cuidándote de no hacer lo mismo con el resto de pertenencias. Ya está. Ahora todo es tuyo. Todo menos ella. Intentaste por todos los medios mantenerla alejada de mi lado. Si de verdad la conocieras, sabrías que se escabulle por las noches para salir a jugar al jardín de Pomelo. Ganaste todas las batallas legales, pero se te escapó la más importante por el respiradero del garaje. 
No sé cómo me habrá encontrado. 
Yo tengo a la gata. 

(microrrelato presentado a la XXXII Edición de Microrrelatos de Bubok). 

4 comentarios:

Rosa dijo...

Los gatos son seres libres. El gato o en este caso la gata es la que elige a quién querer...

Se te extrañaba...

Besos desde el aire

Sara Lew dijo...

Hola Alberto. Qué bueno leerte de nuevo. Esa gata tenía bien claro con quién quería estar...
Un saludo.

Juan Luis López dijo...

Pensaba todo el rato en una niña, como la mia, pero una vez más hay sorpresa al final...

...Me encanta la idea de ganar con sentimientos y no por la fuerza.

Un abrazo!

Elysa dijo...

Me he acordado de ti, me alegra leerte de nuevo.
Y es que los gatos son muy suyos, ellos saben.

Besitos